La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de San Francisco trazó un preocupante diagnóstico sobre la actualidad del sector, marcado por la reducción de jornadas laborales en algunas fábricas, suspensiones, pérdida de puestos de trabajo y salarios que continúan rezagados frente al costo de vida.
Montoya, secretario de Actas y Correspondencia del gremio, señaló que la situación fue analizada durante el último Congreso de Delegados, donde hubo coincidencia respecto de la incertidumbre que atraviesa la actividad y las dificultades para proyectar una recuperación en el corto plazo.
Uno de los casos que genera mayor preocupación es el de Pauny. Según explicó el dirigente, la empresa redujo sus días de actividad, mantiene trabajadores suspendidos y registra demoras en algunos pagos.
En San Francisco, otra de las situaciones bajo seguimiento es la de ZF, donde desde hace aproximadamente tres meses se aplica un esquema de suspensión de una jornada semanal. La firma habría solicitado extender esta modalidad durante otro mes ante la caída en la demanda de amortiguadores.
Desde la UOM relacionaron esta situación con el ingreso de productos importados y su impacto sobre la producción nacional. El gremio también señaló que en otras industrias locales se vienen produciendo desvinculaciones de manera gradual y que algunos puestos que quedan vacantes directamente no son cubiertos.
Preocupación por el cierre de industrias
El escenario también quedó reflejado en el reciente cierre de Adamobili, histórica fábrica de muebles de San Francisco que presentó su quiebra a comienzos de agosto luego de casi seis décadas de actividad.
Montoya aseguró que mantuvo una conversación con el propietario de la empresa, quien le manifestó las dificultades para competir frente a los productos provenientes de China. Para el dirigente, situaciones como esta muestran las consecuencias que la apertura de importaciones puede generar sobre determinados sectores de la industria argentina.
Acuerdo salarial después de meses de espera
En paralelo, la UOM confirmó que finalmente quedó establecido el nuevo esquema paritario para los trabajadores metalúrgicos.
La negociación llegó después de que los empleados permanecieran entre abril y julio sin actualizaciones salariales. A partir de agosto comenzará a aplicarse un incremento del 4% sobre el básico de abril, acompañado por sumas no remunerativas y el correspondiente retroactivo por los meses anteriores.
El acuerdo contempla además aumentos acumulativos del 4% en octubre, otro 4% en diciembre, 2% en enero de 2027 y 3,5% en marzo. Para abril del próximo año está prevista una nueva actualización del 4%, con la que el incremento acumulado alcanzaría el 23,5%.
Sin embargo, desde el sindicato consideran que la recomposición continúa siendo insuficiente frente al incremento del costo de vida. De acuerdo con los datos brindados por Montoya, el salario básico bruto de un trabajador metalúrgico durante agosto se ubica en $1.117.862.
Para la conducción gremial, la demora de varios meses en alcanzar el acuerdo significó una pérdida concreta del poder adquisitivo, mientras que las suspensiones y la reducción de la actividad profundizan la incertidumbre entre los trabajadores del sector.